ENSAYO ARGUMENTATIVO:
COMPETENCIAS LABORALES DEL PROFESIONAL DEL FUTURO
Las
competencias del profesional del futuro constituye un tema de relevancia y
transcendencia primordialmente en el contexto del mercado laboral y de especial
interés de quienes actualmente se encuentran en procesos de formación
inicial. La dinámica de la economía, los
procesos de producción, la forma en que se realiza el intercambio de bienes y
productos, los constantes cambios en la ciencia y la cantidad de información
obtenida gracias al auge de las nuevas tecnologías de información y
comunicación son sólo algunos de los factores que han desembocado en la forma
de organización de las empresas y las instituciones y con ello se hace
necesario la formación de un profesional capaz de desempeñar y ajustarse a las
demandas actuales.
En este
contexto, el debate acerca del papel de la educación en los centros de
enseñanza universitaria suele ser, en la actualidad, un tema para la reflexión,
el pensamiento crítico y la búsqueda de acciones necesarias para la promoción
de modelos de enseñanza que favorezcan el desarrollo de competencias,
habilidades o destrezas requeridas en el mercado laboral. Parte de estos procesos de análisis y
reflexión conlleva cuestionarse, ¿cuáles son las competencias laborales que
permitirá formar a los futuros profesionales que la sociedad actual demanda? y
¿ante un mundo en constante cambio, cuáles son las implicaciones para la
educación?
Ante esta realidad, cualquier modelo de enseñanza basada en el
desarrollo de competencias requiere ir más allá de la simple formación de
conocimientos técnicos y disciplinares del área de estudio y que dote a los
profesionales de capacidades necesarias para adecuarse a los requerimientos de
la disciplina, de la sociedad y del ámbito laboral en el cual se desenvolverán
posteriormente. En otras palabras,
entender un proceso de desarrollo de competencias significa diseñar un proceso
de enseñanza y aprendizaje en el cual converjan competencias referidas al
conocimiento, al desempeño profesional y técnico (Irigoyen, Jiménez y Acuña;
2011).
Tanto las competencias relacionadas con el conocimiento, como con el
desempeño profesional y técnico son complementarias pues tanto unas como otras
le permiten al individuo desempeñarse adecuadamente en el mercado laboral. Para Gardner (2005), una meta educativa es
lograr el desarrollo de las cinco tipos de mentes del futuro:
· Mente disciplinada: este tipo de mente se puede concebir desde dos
perspectivas, por un lado, es el estudiante quien domina las diferentes
visiones de pensar y por otro lado, significa la habilidad del estudiante de
avanzar de forma constante.
· Mente sintética: con la cantidad de información del mundo actual
el estudiante debe saber sintetizar y esta se puede hacer mediante narraciones,
taxonomías, conceptos complejos, metáforas evocadoras, teorías y
metanarraciones.
· Mente creativa: implica la capacidad de dar solución a los
problemas, realizar descubrimientos y en definitiva preservar la innovación.
· Mente respetuosa: esta mente se encuentra vinculada con la
capacidad de tolerancia pero especialmente el aprendizaje de vivir en sociedad
y en convivencia con personas diferentes en apariencia, en forma de pensar,
entre otras.
· Mente ética: involucra contar con personas responsables, con
un alto grado de integridad, honradas y que en definitiva se consideran
constructivas para la sociedad.
Si se relacionan las cinco mentes del futuro, señaladas anteriormente, con
el planteamiento de Levy y Murnane (2007), se puede determinar que ambos autores coinciden
en que el pensamiento especializado y la comunicación compleja o capacidad de
interacción con otros para el manejo u obtención de información son algunas de
las competencias más valiosas y a las cuales se les prestará mayor atención en los
profesionales del futuro.
Ante la necesidad de formar profesionales con una serie de habilidades, capacidades
y talentos se hace imperante reconocer que las implicaciones de estos cambios
para las personas se traducen en:
- Reducción de trabajadores no calificados, pues
en la actualidad se requiere de este perfil personal capaz de tomar decisiones,
solucionar problemas y pensar de forma crítica;
- Se espera más allá de los conocimientos y
experiencia de los profesionales;
- Capacidad de flexibilización en el trato de las
diferencias personales y conflictos y capacidad de construir relaciones
positivas;
- Desarrollo de altas competencias en el campo de
las habilidades de comunicación para presentación, negociaciones, debates,
entre otras;
- Capacidad para enfrentar dilemas y tomar
decisiones relacionados con aspectos éticos, emocionales, valores y principios;
-
Los espacios de trabajos son cada vez más
inestables debido a las reestructuraciones, fusiones y otras;
-
Los cambios y justes de personal en los espacios
de trabajo implica también socializar y establecer nuevos contactos;
-
Se demanda mayor capacidad de moverse entre
especializaciones;
-
Se requiere personal continuamente comprometido
con el aprendizaje a lo largo de la vida;
- Se demanda altas expectativas sobre la capacidad
de los profesionales para la autodirección, autoconfianza y autoreflexión;
-
Los cambios estructurales en las empresas e
instituciones van a resultar en menor cantidad de puestos de trabajo (Cheng,
2007).
Aún con lo mucho que se hablado de la importancia del desarrollo de las competencias
para el desempeño del futuro profesional existen una serie de objeciones o
argumentos sobre los cuales la promoción de las competencias en el aula puede significar
una amenaza para los docentes. Por un
lado, ante los cambios estructurales de las empresas también se requiere un cambio
en las mentes de los educadores quienes tienen arraigado la estructura piramidal
de las empresas (Cheng, 2007), pero, también del conocimiento, pues se preserva
la idea de que es el docente quien transmite los nuevos conocimientos y el estudiante
los memoriza o al menos asimila.
En conclusión, uno de los principales obstáculos para la implementación de
un modelo por competencias que trascienda el reduccionismo tradicional de la educación
radica en la resistencia de los docentes y del sistema en sí mismo que perpetúa
las prácticas educativas magistrales. El
reto es, entonces, formar profesionales con pensamiento complejo y especializado,
creativos e innovadores, capaces de vivir en comunidad y con un amplio sentido de
la ética, la honestidad y la responsabilidad.
Referencias Bibliográficas
Cheng, K. The Postindustrial Workplace and Challenges to Education. (2007). En Marcelo M. Suarez (Ed.), Learning in the global era: International perspectives on globalization and education. Los Angeles, CA: University of California Press. Traducido al español.
Gardner, H. (2005). Las cinco mentes del futuro: Un ensayo educativo. México: Paidos.
Irigoyen, J; Jiménez, M. y Acuña, K. (2011). Competencias y Educación Superior. Investigación. 16(48), pp. 243-266.
Levy,
F. y Murnane, R. (2007). How
computerized work and globalization shape human skill demands. En Marcelo M.
Suarez (Ed.), Learning in the global era: International perspectives on
globalization and education. Los Angeles, CA: University of California Press.
Traducido al español.


