miércoles, 27 de mayo de 2015

COMPETENCIAS LABORALES DEL PROFESIONAL DEL FUTURO



ENSAYO ARGUMENTATIVO:

COMPETENCIAS LABORALES DEL PROFESIONAL DEL FUTURO

Las competencias del profesional del futuro constituye un tema de relevancia y transcendencia primordialmente en el contexto del mercado laboral y de especial interés de quienes actualmente se encuentran en procesos de formación inicial.  La dinámica de la economía, los procesos de producción, la forma en que se realiza el intercambio de bienes y productos, los constantes cambios en la ciencia y la cantidad de información obtenida gracias al auge de las nuevas tecnologías de información y comunicación son sólo algunos de los factores que han desembocado en la forma de organización de las empresas y las instituciones y con ello se hace necesario la formación de un profesional capaz de desempeñar y ajustarse a las demandas actuales.
En este contexto, el debate acerca del papel de la educación en los centros de enseñanza universitaria suele ser, en la actualidad, un tema para la reflexión, el pensamiento crítico y la búsqueda de acciones necesarias para la promoción de modelos de enseñanza que favorezcan el desarrollo de competencias, habilidades o destrezas requeridas en el mercado laboral.   Parte de estos procesos de análisis y reflexión conlleva cuestionarse, ¿cuáles son las competencias laborales que permitirá formar a los futuros profesionales que la sociedad actual demanda? y ¿ante un mundo en constante cambio, cuáles son las implicaciones para la educación?
Ante esta realidad, cualquier modelo de enseñanza basada en el desarrollo de competencias requiere ir más allá de la simple formación de conocimientos técnicos y disciplinares del área de estudio y que dote a los profesionales de capacidades necesarias para adecuarse a los requerimientos de la disciplina, de la sociedad y del ámbito laboral en el cual se desenvolverán posteriormente.  En otras palabras, entender un proceso de desarrollo de competencias significa diseñar un proceso de enseñanza y aprendizaje en el cual converjan competencias referidas al conocimiento, al desempeño profesional y técnico (Irigoyen, Jiménez y Acuña; 2011).
Tanto las competencias relacionadas con el conocimiento, como con el desempeño profesional y técnico son complementarias pues tanto unas como otras le permiten al individuo desempeñarse adecuadamente en el mercado laboral.  Para Gardner (2005), una meta educativa es lograr el desarrollo de las cinco tipos de mentes del futuro:

 ·       Mente disciplinada: este tipo de mente se puede concebir desde dos perspectivas, por un lado, es el estudiante quien domina las diferentes visiones de pensar y por otro lado, significa la habilidad del estudiante de avanzar de forma constante.
·     Mente sintética: con la cantidad de información del mundo actual el estudiante debe saber sintetizar y esta se puede hacer mediante narraciones, taxonomías, conceptos complejos, metáforas evocadoras, teorías y metanarraciones.
·        Mente creativa: implica la capacidad de dar solución a los problemas, realizar descubrimientos y en definitiva preservar la innovación.
·    Mente respetuosa: esta mente se encuentra vinculada con la capacidad de tolerancia pero especialmente el aprendizaje de vivir en sociedad y en convivencia con personas diferentes en apariencia, en forma de pensar, entre otras.
·    Mente ética: involucra contar con personas responsables, con un alto grado de integridad, honradas y que en definitiva se consideran constructivas para la sociedad.
Si se relacionan las cinco mentes del futuro, señaladas anteriormente, con el planteamiento de Levy y Murnane (2007), se puede determinar que ambos autores coinciden en que el pensamiento especializado y la comunicación compleja o capacidad de interacción con otros para el manejo u obtención de información son algunas de las competencias más valiosas y a las cuales se les prestará mayor atención en los profesionales del futuro.
Ante la necesidad de formar profesionales con una serie de habilidades, capacidades y talentos se hace imperante reconocer que las implicaciones de estos cambios para las personas se traducen en:
-    Reducción de trabajadores no calificados, pues en la actualidad se requiere de este perfil personal capaz de tomar decisiones, solucionar problemas y pensar de forma crítica;
-    Se espera más allá de los conocimientos y experiencia de los profesionales;
-   Capacidad de flexibilización en el trato de las diferencias personales y conflictos y capacidad de construir relaciones positivas;
-  Desarrollo de altas competencias en el campo de las habilidades de comunicación para presentación, negociaciones, debates, entre otras;
-  Capacidad para enfrentar dilemas y tomar decisiones relacionados con aspectos éticos, emocionales, valores y principios;
-    Los espacios de trabajos son cada vez más inestables debido a las reestructuraciones, fusiones y otras;
-     Los cambios y justes de personal en los espacios de trabajo implica también socializar y establecer nuevos contactos;
-      Se demanda mayor capacidad de moverse entre especializaciones;
-      Se requiere personal continuamente comprometido con el aprendizaje a lo largo de la vida;
-   Se demanda altas expectativas sobre la capacidad de los profesionales para la autodirección, autoconfianza y autoreflexión;
-    Los cambios estructurales en las empresas e instituciones van a resultar en menor cantidad de puestos de trabajo (Cheng, 2007).
 Aún con lo mucho que se hablado de la importancia del desarrollo de las competencias para el desempeño del futuro profesional existen una serie de objeciones o argumentos sobre los cuales la promoción de las competencias en el aula puede significar una amenaza para los docentes.  Por un lado, ante los cambios estructurales de las empresas también se requiere un cambio en las mentes de los educadores quienes tienen arraigado la estructura piramidal de las empresas (Cheng, 2007), pero, también del conocimiento, pues se preserva la idea de que es el docente quien transmite los nuevos conocimientos y el estudiante los memoriza o al menos asimila. 

En conclusión, uno de los principales obstáculos para la implementación de un modelo por competencias que trascienda el reduccionismo tradicional de la educación radica en la resistencia de los docentes y del sistema en sí mismo que perpetúa las prácticas educativas magistrales.  El reto es, entonces, formar profesionales con pensamiento complejo y especializado, creativos e innovadores, capaces de vivir en comunidad y con un amplio sentido de la ética, la honestidad y la responsabilidad.

Referencias Bibliográficas

Cheng, K. The Postindustrial Workplace and Challenges to Education. (2007). En Marcelo M. Suarez (Ed.), Learning in the global era: International perspectives on globalization and education. Los Angeles, CA: University of California Press. Traducido al español.

Gardner, H. (2005). Las cinco mentes del futuro: Un ensayo educativo. México: Paidos.

Irigoyen, J; Jiménez, M. y Acuña, K. (2011). Competencias y Educación Superior.  Investigación. 16(48), pp. 243-266.

Levy, F. y Murnane, R. (2007). How computerized work and globalization shape human skill demands. En Marcelo M. Suarez (Ed.), Learning in the global era: International perspectives on globalization and education. Los Angeles, CA: University of California Press. Traducido al español.

miércoles, 20 de mayo de 2015

ENSEÑAR Y APRENDER: DOS TAREAS CON UN MISMO OBJETIVO


Conceptualizar los conceptos de aprender y educar puede ser una tarea compleja considerando la cantidad de información a la que actualmente se tiene acceso, especialmente con el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación.  Por ello, el presente ensayo pretende ofrecer una síntesis de lo que se entiende por aprender y educar a partir de una postura teórica particular.
Para Pérez (2010) la acción de aprender supone un proceso de reconstrucción, reestructuración y redescripción de una manera consciente y sistemática del conjunto de representaciones o significados que cada persona construye a lo largo de su vida y a través de sus interacciones en los diferentes escenarios en los cuales se desenvuelve.  Aprender también significa incrementar y repensar los saberes obtenidos a partir de las experiencias y procesos de reflexión de los individuos (Pérez, 2010).
Por otro lado, el concepto de enseñanza se concibe como una forma de indagación, construcción de conocimientos y da especial importancia al pensamiento práctico; este proceso se caracteriza por una reconstrucción conceptual permanente, la comprensión de las nuevas ideas, teorías, procesos y la actuación o aplicación de las mismas en el contexto de las experiencias y reflexiones que cada estudiante vive tanto a nivel personal como profesional.  En este contexto, la enseñanza desde la epistemología constructivista concibe las interacciones y la vida cotidiana, social y profesional de las personas como un escenario complejo, incierto y cambiante, el conocimiento se construye mediante la interpretación, el análisis, evaluando e interviniendo y no necesariamente sólo recitando la información (Pérez, 2010).
Tomando en consideración ambas definiciones descritas anteriormente, se puede sintetizar el acto de aprender como un proceso mental individual de cada estudiante a través del cual reflexiona y construye una serie de ideas mediante procesos de reconstrucción, reestructuración y redescripción a partir de sus ideas previas.  Por otro lado, la acción de enseñar es el proceso en el cual el docente estimula la indagación y esa construcción de nuevos aprendizajes.
En este contexto, la labor docente constituye un factor clave en la transformación educativa y una estrategia para el cambio desde el punto de vista que se mire, pero demandará a los docentes una cultura de formación y actualización permanente que vincule la enseñanza y el aprendizaje especialmente en un contexto social y educativo que se encuentra en constante cambio desde la incorporación de las tecnologías de información y comunicación en la vida cotidiana.
Finalizo esta primera entrada con el siguiente mensaje:


 Referencias Bibliográficas

Pérez, Á. (2010).  Aprender a educar. Nuevos Desafíos para la Formación de Docentes.  Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado. 68(24, 2), pp. 37-60.